… una sensación, un ridículo, un gilipollas…

12 11 2007

Una sensación.

Lleva dentro de mi un tiempo. No sé si largo o corto.

Hay días que está oculto. Pero hay días que aflora. Y duele.

Creo que me estoy equivocando.

Creo que, hago el ridículo. Y que a veces resulto patético.

Ayer fue uno de esos días.

Enciendo mi cigarrillo. Sino no sería yo.

Una calada. Profunda.

Hoy mi mirada ni siquiera tiene ganas de seguir el humo. Sencillamente se pierde por la ventana. No mira allí, pero tampoco allí. Ni siquiera allí. Pero hay un punto… allí… que parece tiene un imán y ahí se queda mi mirada.

Otra calada. No se me quita esa sensación. De tristeza, de impotencia. De ridículo. Y al final acaba por convertirse en una sensación de furia. Contra todos. Pero sobre todo, contra mí.

Recuerdo.

Hace unos días hablaba de ello.

Tengo esa sensación. Doy pena. Y por lástima, alguno me escucha. Por lástima, como dando una limosna, alguno toma un café conmigo. Era más fácil cuando estaba alegre siempre. Cuando de dentro, solo salían coñas, alegrías. Pero ahora, de dentro, salen a veces gritos de tristeza. Desgarros de miedo, de impotencia. Salen sentimientos, pensamientos que me avergüenzan. Pero que están ahí. Y que aprovechas a los que crees amigos para sacarlos.

Una calada. Otra. Sólo queda ya medio cigarrillo. Retengo el humo unos instantes. Sale con un suspiro.

Puede que me equivoque. Puede que, pida demasiado. Quizás, recuerdo, antes, no pedía nada. Quizás era lo mejor. Quizás deba hacer lo mismo. Parecía que algunos miedos se aparcaban. Parecía que de alguna forma, en la escala de prioridades, había ascendido unos peldaños. Puede que me equivocara. Y ahora, pida demasiado. Hay personas a las que, no les puedes pedir mucho. Sólo puedes esperar que te den. Quizás, me engañé, pensando que ya podría pedir algo.

Vuelve a perderse mi mirada. Casi ni la puedo fijar en el teclado, o la pantalla, mientras escribo. No hay peor actitud que esperar algo. Cuando no llega, te desilusionas, te enfadas. Es mejor hacer planes sin contar con nadie, con nada. Y si luego alguien se acopla, estupendo. Hacer planes basados en alguien, en algo, cuando al final te encuentras solo, cual gilipollas, mirando el movimiento de las ramas de un árbol, solo produce acidez de estómago. Y dolor de cabeza. Almax, y gelocatil. En ensalada.

Apago el cigarrillo. Me he quemado los dedos. Lo he dejado consumir. Volveré a no esperar nada. Volveré a guardarme mis gritos, cuando sean tristes y angustiosos. Cuando los das, cuando gritas, y causas pena, el efecto beneficioso del grito, se oculta, detrás de una cortina de impotencia, de ridículo. Y al final, acabas peor.

No pediré nada. No esperaré nada. Daré lo que pueda. Y esperaré poco. Por lo menos, me sentiré a gusto conmigo mismo. Creo que me equivoqué. Una vez más.

Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.





… un poco de música…

5 11 2007

Hace mucho que no ponemos música…

Así me inspira para escribir el siguiente capítulo de nuestra historia.

Cecilia: un ramito de violetas.

Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.