Dando vueltas al café…

25 06 2007
… dando vueltas a la mente.

Me viene a la cabeza, ahora, en estos momentos de tranquilidad, frente a mi café, a mi mesita, en mi butaca preferida, siempre resguardado tras esa cortina de humo, todo lo que he leído estos días en los blogs de Adri y Marcos, de Alex, del resto de esa gran familia compuesta por hermanos, padre, amigos, tíos, novios, novias.

Doy un sorbo a mi café. Cortado con una gota de leche. Pierdo la mirada en el cuadro que tengo en frente. He perdido tantas veces mi mirada en ese cuadro, que apenas lo distingo ya. No me preguntéis que es lo que hay pintado en el lienzo. Recuerdo que lo pintó mi tía. Una de tantas que tengo. Mi tía Ana Mary. No consigo fijar su figura en mi cabeza. Será porque a lo largo de mi vida, no sé si la habré visto 5 veces. No vive en mi ciudad, pero no vive en Australia. Intento visualizar al resto de mis tíos. Los vivos o los muertos. Y apenas puedo recrear en mi mente su figura. A muchos de mis primos, no les he conocido nunca.

Otro sorbito de café. Mi cigarrillo se ha apagado. Necesito otra vez mi cortina de humo. Prendo otro cigarrillo. Necesito su protección.

Recuerdo que tenía miedo hace poco, apenas unos meses, cuando estaba en el funeral de mi madre, y me anunciaron por teléfono la llegada de mi tía. De una de ellas. Otra de ellas. Una vez la había visto. ¿Y cómo es? ¿Cómo la distinguiré? Apenas recuerdo como se llamaba su marido, mi tío, hermano de mi padre. Una lágrima. ¿Todas las familias son iguales?

Al fin me decido a dar una calada a mi cigarrillo. Me gustaría hacer una O con el humo que sale de mi boca, pero no sé. Quisiera que se llevara con ella la tristeza que me da el no ser capaz de comunicarme con mi familia, como esta familia gallega. Tener esa cercanía entre ellos. Haber sabido incluir en ella a tantos amigos.

Recuerdo una frase que leí en el blog de Alex. “Es una familia normal”. ¿Qué es una familia normal? Mi familia es normal, pero no es como esa. Hay tantas familias normales casi como familias existen. En mi familia no hemos sido capaces de incluir a nuestros amigos. Ni los de mis padres, ni los de mis hermanos, ni los míos… ni siquiera a mis tíos. No hemos sido capaces de incluirnos ni siquiera nosotros mismos.

Un suspiro se escapa por mi boca. Un suspiro de frustración. Me doy cuenta que, nunca conseguiré eso. Tengo que pensar que, mi familia es lo único que siempre quedará. Es lo que se suele decir. Es lo que es. Me gustaría crear otra familia, una familia en la que me sienta más a gusto. ¿Seré capaz? ¿Seré capaz de crear una familia dónde un día pueda decir alguien… “A ti te encontramos en el buzón de casa. Pero te cogimos cariño y ahora eres como un hijo para mí”?

Apuro mi café. Una sonrisa se adueña otra vez de mi cara, como hace unos días. Una certeza ha aparecido en mi mente. Alex, Marcos, Mar, Belén, Iria, Iván… todos saldrán adelante. Todo saldrá bien. Un montón de amigos fueron a pasar la noche de San Juan con Marcos. Un montón de amigos estarán pendientes de todos ellos. Todo saldrá bien.

Mi cigarrillo se ha consumido. Recuesto la cabeza en la butaca. Es el momento de soñar. Con cosas felices, con cosas alegres.

Déjate besar y abrazar, todo es más bonito.





lágrimas…

22 06 2007
Sentado en mi butaca preferida, un cigarrillo se consume en mis dedos. La mirada perdida en ningún sitio.

Una cortina de humo…

Mis ojos lloran. Desde ayer. Doy vueltas al café. Café para dos.
Al otro lado de la mesita, un desconocido. Ayer le conocí. Aunque no está. Ayer se fue. Se fue antes de que le pudiera conocer. Adrián. Adri. 18 años.
Leí. Ayer leí. Casi todo su blog. Lo compartía. Con un gran amigo, Marcos. Su sombra. Yo no tengo un amigo así. Él compartía todo con él. Incluso su familia. Yo no tengo un amigo así. Adrián. Adri.

Una cortina de humo…

Al otro lado de la mesa, un conocido. Después de un día de llorar, de tener el alma encogida, ya no es un desconocido. Ha sido capaz de hacerme sentir. Y si siento, no es un desconocido. Se ha colado dentro de mi espíritu. No hay muchos como él.

Una cortina de humo…

Muchas veces pienso, si me muriera ahora mismo ¿Quién me recordaría dentro de unos días? ¿A quien he calado tanto como para que llore mi ausencia dentro de un mes? Procuro no contestarme, mientras vuelvo a dar vueltas al café. Simplemente pierdo mi mirada en el humo que persistente, se sigue elevando del cigarrillo que ahora descansa en un abarrotado cenicero. Creo que no me gustaría la respuesta.

Algo he hecho mal. Algo ha hecho bien Adri. Su impronta perdurará en muchas personas. Su espíritu.

Doy vueltas al café. Su aroma inagotable impregna toda la habitación. ¿Un terrón de azúcar? ¿o dos?

La amargura de una pérdida, puede convertirse, debe convertirse en un revivir de las personas queridas. Un trocito de su ser, un trocito de Adrián, ha entrado dentro del corazón de todos a los que ha querido. Un pedacito que hará nacer, en esos corazones, un mar de flores, de múltiples colores. Un mar de vida. Un mar de amor.

Mis ojos lloran. Al otro lado de la mesita, en la butaca, una sonrisa.

Una mueca se apropia de mi cara. Una sonrisa acaba por apropiarse completamente de mi cara. Es lo que querrían los que nos quieren, aunque se vayan. Porque nos quieren. Y no podemos defraudarles. Debemos seguir. Duele. Pero debemos seguir.

Un sorbo de café. Una calada. Una sonrisa.

tras la cortina de humo…

Déjate besar y abrazar… todo es más bonito.

http://www.facendoamona.blogspot.com

Nota: Este blog no está ya abierto al público. Pero no quiero quitar el enlace. De alguna forma, este blog sigue en la mente y el corazón de todos los que tuvimos la suerte de leerlo.