Un dibujo… para Iñaki y Marc.

8 03 2009

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Iñaki y Marc. Son dos de los personajes de las historias de este blog.

Son… maravillosos. Porque de gente insoportable y mala, ya está el mundo lleno. Aquí contamos historias de gente interesante, especial, agradable. personas a las que podamos querer.

Este dibujo para ellos. Para que mañana brille el sol. Y ningún pajarraco haga que sus rayos os dejen de dar calor.

Iba a enrrollarme… pero creo que no toca.

Otro día, y quizás, en otro lugar.

Déjate Marc, besar, abrazar y amar… que todo será mucho más bonito.





¿Cenaremos?

26 02 2009

No encuentro la canción que quiero… y estoy seguro que tenía un CD en dónde estaba…

 ¡¡Mierda!!

 Voy a ver si está en la habitación… aquí hay unos CD’s… nada.

 ¡¡Joder!! ¡¡Mira que hora es!! Y éste va a llegar dentro de media hora, y tengo que ducharme,  acabar de preparar la cena…, abrir el vino…

 Y… ¿La ropa? ¿Qué me pongo?

 ¡¡Mierda!! Sí quedé con él en ponernos elegantes… ¿Y el traje? ¿Y la corbata.? ¿Dónde lo guardé después de Nochevieja?

 No, no, lo llevé a la tintorería, se había caído un poco de… bueno un poco, menuda mancha me dejó el condenado de Saúl… en aquel pub al que nos llevó a última hora, ese que era de un amigo suyo, o que trabajaba… ni me acuerdo. Me acuerdo de él tirándome un Bailey’s por encima… y ahora que pienso.. ¿Qué hacía bebiendo Bailey’s?

 ¡¡Ahhhhh!! ¡¡Mira, aquí está la funda de la tintorería!!

 Calzoncillos… los calcetines… zapatos… voy a abrir el grifo para que vaya saliendo agua caliente… ¿me afeito? Necesito un espejo… aquí… bueno, no está mal, me sienta bien esa barbita de un par de días…

 Mierda, se me olvidaron los calzoncillos… a ver… estos no, estos… no, no… estos… tampoco… estos… estos bóxer me están de cine…

 Rápido, rápido… ducha de 5 minutos. Este gel deja un olor en mi piel que le gusta… a ver si… ¡¡Joder, como quema el agua!! ¡¡Hala… leñe!! Ahora está helada… ¡¡ya!!

 Esta toalla es pequeña. Tengo que comprar una nueva más grande, de esas que me puedan dar 5 vueltas… jijijiji. Un reloj… necesito saber la hora… ¿Dónde he dejado el reloj? Encima que fue su regalo de Reyes…. aquí está… ¡¡Hala!! He ido dejando las huellas por todo el pasillo…

 Venga… los calzoncillos… bien, me están guays… Desodorante, un poco de colonia… un poco de after shave hidratante… para estar suavito… aunque pincharé un poco… jijijiji. Pero le mola,  A Fernando le mola.

 ¡¡La camisa!! ¡¡Otra carrera…!! Esta azul a rayas.. a ver… bien… la corbata… joder, no me sale el nudo… tranki Raúl, tranki… empecemos… una vuelta a la derecha, la paso por detrás… bueno, ya quedó bien…

 La cena…. a ver, la ensalada… le falta vinagre. Un poco… a ver… ¡¡hummmmmmmmm!!! Bien. Enciendo el horno, 10 minutos. Para la ternera en salsa… que he dejado a medio hacer esta mañana… bueno, a falta de un toque… menos mal que al final la hice por la mañana…

 Bueno, me falta esa canción… usaré ese CD que hice hace unos meses con las canciones que nos gustan, para bailar después de cenar.

 … revisemos todo…

 La mesa puesta. Sus mantelitos. Las copas para el vino… ¡¡el vino!! ¿Lo metí en el frigo?… menos mal… aquí está… y está frío. Un blanquito, como nos gusta a nosotros. Fresquito. Los platos, las servilletas… las velas… voy a encenderlas ya para que huela un poquito… me encanta el olor de la cera. Y así, quedan más bonitas… la cera derretida formando esos ríos cayendo… Rondó Veneciano para la cena… otra vez la música…

 Luego, ese CD para bailar. Quiero bailar con él hoy. Quiero apoyar mi cabeza en su pecho. Juntos… bien juntos. Sin apenas hablar. Mirándonos de vez en cuando a los ojos… Un brindis…

 Y luego…

 Un masajito. Con esos aceites tan… tan embriagadores. Primero se lo daré yo a él. Se me hace ya la boca agua. Recorrer suavemente cada rincón de su cuerpo. Con mis manos, suavemente… suavemente… Primero la espalda… ese culo estupendo que tiene, esas piernas… y esos pies… juguetearé con cada uno de sus dedos… No sé si antes de pasarle las manos con el aceite, se los morderé un poco… ya veremos. Luego por delante. Los hombros, el pecho, con un poco de pelo, pero muy  poquito, ese ombligo que me vuelve loco… y los pezones, se me olvidaban. Me saltaré… sí, me iré a las piernas… nada, nada… que seguro que está pensando en el momento en que coja su miembro… pues nada… jijijijiji… ahí le dejaré de momento, sin siquiera tocarlo. Pasaré otra vez a las piernas… tiene unas piernas bonitas el condenado. No son muy musculosas, pero tienen una forma estupenda, Y son duras. No tiene mucho vello tampoco… y otra vez a los pies… y luego el ombligo…

 ¡¡ding, dong!! ¡¡ding dong!!

 Ya está ahí. Pero si es pronto… vaya… no… si ya es la hora…

 - ¡Voy!

 Abro la puerta… ¡La madre del orangután! ¡¡qué guapo es el jodido.!! ¡¡¡¡Huyyyyyyyyy!!!! Si ha traído un regalo… ¡Ya sabía que se me olvidaba algo!

- ¿Puedo pasar? – me dice socarrón el tío.

- Sí, sí… perdona… estás muy guapo.- digo yo como un idiota… es que no puedo parar de mirarle

 Y pasa y me da un beso. Por favor… son 5 minutos de beso… socorro… me ahogo… se me olvida respirar…

 - ¿Me traes un regalo? – consigo decir

- Sí… y el postre. Una tarta de chocolate. Como te gusta. Pero el regalo… te lo daré… en el postre. Pero es una bobada, no pongas pucheros. Además es un regalo para los dos. Es una bobada para que lleves tú y te acuerdes de mí, y otra para llevar yo y acordarme de ti.

- Jo…

- A los postres…

Y el capullo de él, se vuelve a acercar a mí…  y me vuelve a besar…

nos miramos…

le sonrío…

me sonríe…

le beso…

- ¿Cenamos? – consigo decir…

- Sí…

 

Stranger in de night, exchanging glances…

 

Es nuestra canción… seré bobo… con los nervios no la encontraba en el disco que estaba escuchando antes… y sin darme cuenta, estamos los dos juntos. Sus manos en mi espalda, las mías en la suya. Mi cabeza apoyada en su hombro, la suya en el mío… y nos movemos muyyyyyyyyyyyyy lentamente… cantando mentalmente esa canción…

 …hoy… tengo la impresión de que todo va a salir genial. Sip. Aunque tal y como ha empezado la noche,  no sé si cenaremos… jijijijiji.

  —–

Déjate besar y abrazar, que todo será más bonito.

Para ti.





…los chicos de la gorra… (1ªparte)

16 11 2008

Paseaba por el paseo marítimo. Hacía un poco de aire, y el mar parecía un poco enfadado. Pero era un día estupendo para dejar que el tiempo pasara sin necesidad de hacer nada.

 

Llevaba ya mucho tiempo andando. Me senté en la barandilla de piedra. Casi me daba vértigo, no suelo hacer esas cosas, pero ese día, me atreví. Debajo, la playa. Un poco más allá… el mar del norte, enfadado.

 

El último rayo de sol se esfumó. No me di ni cuenta cuando empezó a llover. No era una lluvia fuerte. Me subí los cuellos del anorak, y me quité las gafas. El agua que caía no estaba muy fría. Me gustaba. Me recordaba esos paseos por Valladolid que me gustaba dar hace años, lloviendo y lloviendo, sin paraguas ni gorro. ¡Cómo me relajaba aquello! Pero los años pasan, y las convenciones también.

 

Me fijé en los que había en la playa. Unas chicas corriendo, casi dónde rompían las olas. Un señor andando a paso rápido. Otro señor jugando con un perro y una pelota.  A todos parecía no importarles la lluvia.

 

Me fijé también en dos chicos. Me llamaron más la atención, porquen estaban sentados en la playa, en la arena. Ni siquiera tenían una toalla debajo. Los dos llevaban gorra. Uno parecía más alto que el otro. El más bajo, apoyaba la cabeza en el hombro del más alto. Y éste, lo hacía sobre la cabeza de su compañero.

 

No sé por qué, solo viéndoles… me llené de alegría, de tranquilidad… no, no encuentro la palabra adecuada… serenidad, o felicidad… algo así.

 

Era una estampa que indefectiblemente, te hacía pensar en el amor. Pero en el amor más allá de esas palabras edulcoradas, azucaradas, empalagosas que algunos entienden por amor. Más allá de gestos vacuos, o grandilocuentes, de gestos materiales.

 

Era una imagen, la de esos chicos agarrados, formando como un solo cuerpo, que te hace evocar esos amores en los que cada parte es el sostén de la otra parte. En los que, los amantes se entiendan con un pequeño gesto, con la forma de respirar. En la que, un amante haga sentir al otro orgulloso de sí mismo, al menos como él lo está. En que cada uno hace volar al otro por encima de miedos, de tristezas, de golpes y de pasado.

 

Siento envidia de verlos. Me dan ganas de sacar una foto, y publicarla a los cuatro vientos… para demostrar al mundo lo bello que es el amor. Incluso el amor entre hombres.

 

Siento envidia. Mucha envidia.

 

Los chicos de las gorras.

 

Dejaos besar y abrazar, todo será mucho más bonito.

 





…¿el amor es ciego?

7 08 2007

Fue como una bofetada.
Tardó varios minutos en asimilar las palabras de la enfermera.
Toda su felicidad, sus ganas de verle, sus ganas de abrazarle desaparecieron. ¡Aníbal es… negro!
Era mucho. Para una vez que le salían bien las cosas, y resulta que, la persona de la que se había enamorado en las últimas semanas, la única persona que se había preocupado por él en su vida… era negro. Y él, odiaba a los negros.

Les pegaba. Les machacaba la cabeza. Uno de esos apestosos negros que tan mal olían, le violó cuando era más pequeño. Y resulta que, Aníbal, era negro. Menos mal que se había ido. Sino le hubiera roto su puta cara de negro hijo de puta.
Se levantó nervioso de la silla. Empezó a dar grandes zancadas por la habitación del hospital. De vez en cuando, se frotaba los ojos que el oftalmólogo le acababa de descubrir. Le había dicho que intentara no frotárselos… pero no lo podía evitar. Aceleró los paseos arriba y abajo de la habitación. Ya no pudo contenerse… y empezó a dar puñetazos en la cama. Y empezó a llorar.
Toda su vida había luchado contra él mismo. Se había negado que fuera homosexual. Lo había negado en sueños, lo había negado despierto, lo había negado con el pene en la boca de alguno de esos desgraciados… a los que luego linchaba. Porque eso en su mundo, en el mundo que le rodeaba, no era posible.
Pero llegó el puto accidente. Llegó el puto Aníbal. Y todo lo cambió. Era mejor que le hubiera dejado en el autobús y haber muerto allí.
El odiaba a los negros. Le repugnaban. No podía consentir enamorarse de un negro. Mal que hubiera aceptado que le gustaban los hombres… pero negros… ¡no! ¡nunca! Olían mal. No tenían ninguna consideración. Eran seres a los que había que machacar… como le decían sus amigos cuando iban de caza las noches de los viernes. O de los jueves.
Adolfo se levantó de la cama. Seguía furioso consigo mismo. Volvía a recorrer la habitación nervioso. Sus ojos estaban rojos, húmedos. Seguía sin poder creerlo… que tuviera tan mala suerte… ¡Ojala se hubiera muerto en el accidente! Y dio una patada a la pata de la cama. E iba a dar un puñetazo a la pared…
- ¡Hola!
Se paró en seco.
Era su voz.
Había vuelto.
Cerró los puños. Cerró los ojos sin girarse. Era su oportunidad. Le debía partir la cara, su cara de negro, sus labios de negro… esos labios que le había hecho gozar estos días de dolor… le debía partir los brazos… esos brazos que le habían movido en la cama cuando el no podía hacerlo por sí solo… le podría partir cada uno de los dedos de las manos… esas manos que, le había limpiado tan delicadamente cuando había hecho sus deposiciones, que le habían acercado el orinal, el conejo, el vaso de agua, que le habían masajeado sus ano, sus testículos, su pene… que le habían dado un masaje para que la espalda le dejara de doler de tanto estar en la cama… que le habían ayudado a ponerse las zapatillas, cuando empezó a dar pequeños paseos… y siempre le cogía de la mano para guiarle… y eso que Aníbal iba cojeando, que tenía una pierna escayolada… le debería partir esas piernas que acababan de curarse… esa pierna escayolada que, no había sido impedimento para que hicieran el amor en la cama, en su cama… para que Aníbal consiguiera penetrarle con tanta dulzura… para que le hiciera sentirse tan bien, para que le hiciera gozar como nunca en sus 18 años lo había hecho… y le debería cortar esa negra polla… que había entrado dentro de él, de su blanco culo… sin hacerle daño… con tanta delicadeza… con tanto amor…
- Adolfo, tus manos…
Se miró las manos… estaban sangrando un poco… se dio cuenta que le dolían mucho. y se mareó. Antes de que Adolfo cayera al suelo, Aníbal corrió y le agarró en sus brazos. Le acercó a la cama. Le acomodó dulcemente, como tantas otras veces había hecho estas semanas atrás. Fue a la mesilla de la otra cama y cogió un pañuelo que empapó en agua. Se lo fue pasando por la cara, suavemente. Su cara solo expresaba… amor. Preocupación y amor. Sabía que, posiblemente, cuando despertara, Adolfo le rechazaría. Tantas veces le había oído hablar de su odio por los negros, durante las semanas en que Adolfo tuvo los ojos vendados, que apenas tenía un rayo de esperanza de que pudiera olvidar su color de piel… o olvidar su odio…
Le levantó un poco la cabeza. Acercó un vaso de agua fresquita a sus labios. Adolfo empezó a reaccionar. Parecía que se despertaba poco a poco. El color volvía a su cara. Ya no era ese blanco enfermizo de cuando se había caído. Abrió los ojos poco a poco. Y le vio. Le miró. Se fijó en que Anibal era guapo. Se fijó en que… sus ojos decían lo que nadie nunca le habían dicho… decían que le amaba… gritaban más bien… gritaban amor… gritaban deseo… gritaban preocupación… y fue consciente de que los negros… no olían mal… sino al revés… olían a rosas… o a Paco Rabanne… como cualquier blanco… pero esos ojos… si esos ojos… gritaban amor… amor por él… y esos labios… esos labios carnosos… pero tampoco tanto… esos labios dibujaban una sonrisa… de amor… de preocupación… Y Adolfo no podía recordar una sensación así en su vida… en ninguno de los orfanatos que estuvo, en ninguno de sus amigos… no podía recordar esa mirada… esa sonrisa… esa sensación de importarle a nadie… y abrió los ojos completamente… y le miró… y vio que, Aníbal era verdaderamente guapo… y comprendió que, su odio por los negros era como su negación de si mismo, de su sexualidad… comprendió que… no odiaba a los negros… comprendió que… incluso… amaba a un negro… y supo, que, nunca, nunca, dejaría que se fuera más allá de la habitación de al lado…
- Ni se te ocurra dejarme solo Aníbal… ni se te ocurra dejarme solo otra vez. Y deja de sonreír como un bobo, y dame un beso…

———

Para Valen.

Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.





Para vosotros… I.

1 06 2007

Este post de ahora, tres palabras y media, es para vosotros.

Simplemente recordaos que en mi corazón, en mi cabeza, siempre habrá un pequeño rincón reservado para vosotros.

Es difícil de explicar. Es difícil convencer a alguien que no viva este mundo de blogs, en este mundo virtual, de que es posible coger cariño, de que es posible querer, de que es posible llorar, o pasar noches sin dormir por cosas que pasan a personas lejanas, personas a las que ni siquiera sabes casi como suenan sus voces. Y que no has mirado a los ojos. Y que no has visto su sonrisa.

Pero es así.

Me habéis emocionado tantas veces… me habéis dejado tantas veces con los ojos como platos imaginando mil y una formas de solucionar las cosas que os pasaban, de superar la indignación que me apretujaba esa neurona que sigue viva en mi cabeza… que apretujaba mi corazoncito…

Por eso, simplemente, quisiera hoy dedicaros este blog. Como sois generosos, sé que no os importará que se lo dedique a otra pareja también.

Por vosotros. Por MINI. Por vosotros 4. Y de padrino le nombraremos a A.

Iré pasando las pequeñas tazas de café que escribí en Chueca. Espero que dentro de poco, todo esté aquí. Y podamos sentarnos a tomar tazas de un café sabroso y humeante. Como nos cierran saloncitos, habrá que juntarse en “café para 2″

Dejaos besar y abrazar, sabéis, todo será mucho más bonito.