Me he levantado esta mañana.
En realidad solo hace unos minutos. Porque madrugar los sábados es cosa de pobres. Ahora que lo pienso, tengo algo de eso, de pobre. Pero un día, es un día.
O madrugar los sábados y domingos es cosa de pirados.
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Me he quedado pensando un rato al respecto, y he de confesar que también, tengo algo de pirado. Pero un día es un día.
Es demasiado pronto para rodearme de esa cortina de humo que tanto me gusta. Que disimula mis rasgos, que distorsiona la realidad que me rodea para poder aprehenderla de una forma distinta. Tiene mi cortina de humo la misma función y los mismos efectos que un proceso de descomposición de la luz.
Pero mi garganta me indica que es mejor dejarlo para un poco más tarde. Con el segundo pelotazo de la mañana. Si no llego al segundo pelotazo, porque por alguna casualidad de la vida, no hay ni siquiera primer pelotazo, ya cambiaremos los objetivos sobre la marcha, que para eso siempre, siempre, hay tiempo.
Y como no tengo esa “mi protección”, veo las cosas a mi alrededor y estoy preocupado. El primer punto que me preocupa es si el último whisky de ayer era de garrafón (cuestión esta que, tampoco tiene mayor misterio… era directamente alcohol de quemar) o que me pasé con la ración de hierba.
Y luego ya, después de haber decidido que estoy fatal, y que la noche de ayer tiene muchos claroscuros, en lugar de pasar por la prensa digital, me doy una vuelta por la blogsfera, que es como una esfera de blogs, o algo así. Veo chicos que necesitan un empujón, que necesitan una palabra de apoyo, que vean que no están solos. Y siguen solos.
Luego me acerco a otros blogs. Compruebo que el tema de la semana es un chico que se hacía pasar por quien no era. Se creó una personalidad ficticia. Nada nuevo. Posiblemente un nombre que no era el suyo. Predecible e imaginable. Y a lo mejor se alargó el pene unos centímetros. El mundo está lleno de pollones. Y presumía de pijo. Pues fíjate. El caso es que este chico, se convirtió en el rey de chueca. El tercero más leído. Y eso que el nombre de su blog es francamente impronunciable. A lo Mary Poppins y su supercalifr…
Todos parece que hablaban de él. Muchos le comentaban con delectación. A esos el suelo que pisaba, era digno de ser besado. Iago decía que la mierda era buena para el colesterol, y algunos hacían racioncitas para tomar por la mañana en ayunas. Y tenía otros que, lo único que les apetecía es que se tirara desde un barranco. Y se lo decían, sí. De la forma más directa y ruda posible. Con formas que, hacen que, siempre pierdas la razón. O sea, la típica pelea de gallitos, o de egos. Pero todos estaban pendientes de él. Los aduladores que pensaban que con ellos sería distinto y el personaje este caería en las redes de sus encantos, léase un más o menos meteisaca, o un café en La Lupe, y los que ya habían comprendido que, el personaje, iba a seguir siendo personaje, y nunca persona. En el camino hubo heridos. Algunos graves. Hubo algunos a los que enamoró. Sabiendo que, ese amor nunca pasaría de la pantalla. Y cuando te enamoras y ni siquiera quieren conocerte, parece que se rompe algo dentro de uno. Y alguno se rompió.
Y va uno y pone en su blog, que este personaje es un personaje. Que si no es, que si no tiene, que si no, que si no, que si no,… Pero ¿dónde están los es… es… se llama…? Confidencialidad. Peligro de meterse en problemas. Así, cambiamos un personaje por un relato. Algo me gusta de su gesto: lo hace por defender a un amigo. Uno de los heridos por las flechas virtuales. Recuerdo una vez que yo no fui capaz de hacer lo mismo con la misma contundencia. Por eso tiene mi respeto. Pero de momento, no deja de ser un personaje destapado por una historia. Igual de irreales los dos. Igual de dañinos los dos.
Y todos van a hacer leña del árbol caído. ¿Hay algún placer mayor que pisar al ídolo de ayer? Los que hasta hace unos días aplaudían sus post sin apenas leerlos, ahora le apedrean. Todos se unen al linchamiento. Todo vale. Los insultos, las malas formas, el chabacanismo. Todos levantan las banderas de aquellos caídos en la lucha. De los que enamoró. Seguro que todos ellos, lo de las banderas, en su momento, escribirían estas mismas opiniones en sus blogs. O en algún comentario. Seguro que los heridos, recibieron en su momento esos apoyos incondicionales. Y sus amigos, esos, los de banderas, dejarían de visitar y escribir en el blog de Iago. ¿O es que entonces todavía Iago estaba en la cumbre?
Y ahora echo de menos a los amigos de Iago. ¿Dónde están? ¿Por qué no escriben intentando poner otro punto de vista? Al fin y al cabo, presumían de ser sus amigos. ¿O era por que tenían ellos mismos esperanza? ¿O será miedo?
Y luego llega el otro tema. Un científico. Premio Nóbel. Ha dicho que, un día se demostraría que los negros son genéticamente más tontos que los blancos. Eso estaría bien, así, las madres que vayan a tener un niño negro, al saber este dato y comprobar que van a ser menos listos, podrían abortar. Igual que, según el mismo científico, podrían hacer las madres de los que vayan a ser gays. Por eso de los nietos, y las caquitas que se iban a perder como abuelas.
Me voy a por un pelotazo. O los dos que me hacen falta para esconderme detrás de mi cortina de humo favorita.
Me duele la cabeza. El último vodka de ayer, me sentó fatal. ¿O fue Whisky? Oigo en mi cabeza lloros. Y risas. No distingo si los lloros son de los heridos por las flechas, o del personaje. No distingo si las risas son del personaje, o de los lapidadores.
Y mejor, creo que, el lunes, o el martes, o el miércoles… colgaré este post, cuando se me pase completamente los vapores del barril de ron. ¿O fue vodka? No vaya a ser que me equivoque, y lo cuelgue en el blog del fantasma de la ópera.
Mamá, ¿hubieras abortado de saber que iba a ser gay y gustarme la Ginegra? Ains, que mala es la hierba. Sobre todo si la ha pisado una vaca.
Dejaos besar y abrazar, todo será mucho más bonito.