…de agendas llenas…

11 12 2008

Hace aire.

Y sol.

Esta terraza frente al mar. Este café hace ya un rato dejó de humear. Pero sigo dándole vueltas.

Gafas de sol. Mi mirada perdida en el horizonte. Un barco sale del puerto. Toca su bocina ronca y potente. No puedo verles, pero siento a los pasajeros en la popa del barco saldando a sus amigos y familia en el puerto. Como si pudieran ya verles. Salvo el del jersey rojo chillón.

Enciendo otro cigarrillo. Sin perder de vista al barco que se aleja. Ya casi es del tamaño de una cáscara de nuez. ¡Adios! ¡Adios! ¡Hey! ¡Allí está tía Enriqueta!

Despedidas. La antesala de los recuerdos. Los análisis. Los pensamientos. La nostalgia. El descanso.

Otra calada. Exhalo el humo. Se diluye en la brisa, que es una forma poética de llamar al viento que se lleva hasta los recuerdos.

Una reunión de amigos. Charlas por aquí. Risas por allá. Algunas confidencias. Consejos. Muchos amigos. Amigos. Amigos a los que contamos nuestras cosas. O no. Amigos que nos ayudan. O no. Amigos a los que apoyamos. ¿Sí?

Es posible sentirse solo y desvalido rodeado de personas. Incluso si estas nos quieren de verdad. Es posible que, por mucho que queramos, no encontramos a quien contarle eso. O aquello. Algunos piensan que no sirve de nada. Yo creo que suele servir de mucho. No van a encontrar nuestra respuesta. Esta, la nuestra, la tenemos dentro. Pero muchas veces no la encontramos. A veces, al hablar, al escucharnos a nosotros mismos contar eso, quizás escuchemos a la vez la pista que nos llevará a encontrar nuestra respuesta. O puede que no suceda. Pero el peso que llevamos sobre nuestros hombros, compartido, es más llevadero.

Otro sorbo de café. Está ya helado. No, no era café con hielo. Sí, sí estaba caliente. Humeaba cuando el camarero, el de la sonrisa bonita, el de la cara más bonita, el del cuerpo todavía más bonito, me lo trajo.

A veces he pensado que no hace falta nadie nuevo en mi agenda. Pero quizás, sin pensarlo, o pensándolo mucho, si los que están no pueden cumplir alguno de nuestros anhelos, de nuestras necesidades, quizás digo, no sobre algún nombre nuevo. Quizás ese sea el que nos ayude a ver el sol a través de las nubes. Aunque el desazón, aunque el desaliento anide en nuestro espíritu. Sobre todo si lo hace en esa habitación que no enseñamos ni a los que más queremos. Y les queremos de verdad.

Pago el café. Sonrío al camarero de la sonrisa bonita. Me trae el cambio. Y yo con pena, me levanto y me voy, Con un nuevo cigarrillo encendido. Y mis manos en los bolsillos.

Hace frío.

Ya no hace sol.

Y estoy helado.





… de alcohol, petas, personajes e historias… ó ¿semos ó no semos?…

23 10 2007

Me he levantado esta mañana.

En realidad solo hace unos minutos. Porque madrugar los sábados es cosa de pobres. Ahora que lo pienso, tengo algo de eso, de pobre. Pero un día, es un día.

O madrugar los sábados y domingos es cosa de pirados.

Me he quedado pensando un rato al respecto, y he de confesar que también, tengo algo de pirado. Pero un día es un día.

Es demasiado pronto para rodearme de esa cortina de humo que tanto me gusta. Que disimula mis rasgos, que distorsiona la realidad que me rodea para poder aprehenderla de una forma distinta. Tiene mi cortina de humo la misma función y los mismos efectos que un proceso de descomposición de la luz.

Pero mi garganta me indica que es mejor dejarlo para un poco más tarde. Con el segundo pelotazo de la mañana. Si no llego al segundo pelotazo, porque por alguna casualidad de la vida, no hay ni siquiera primer pelotazo, ya cambiaremos los objetivos sobre la marcha, que para eso siempre, siempre, hay tiempo.

Y como no tengo esa “mi protección”, veo las cosas a mi alrededor y estoy preocupado. El primer punto que me preocupa es si el último whisky de ayer era de garrafón (cuestión esta que, tampoco tiene mayor misterio… era directamente alcohol de quemar) o que me pasé con la ración de hierba.

Y luego ya, después de haber decidido que estoy fatal, y que la noche de ayer tiene muchos claroscuros, en lugar de pasar por la prensa digital, me doy una vuelta por la blogsfera, que es como una esfera de blogs, o algo así. Veo chicos que necesitan un empujón, que necesitan una palabra de apoyo, que vean que no están solos. Y siguen solos.

Luego me acerco a otros blogs. Compruebo que el tema de la semana es un chico que se hacía pasar por quien no era. Se creó una personalidad ficticia. Nada nuevo. Posiblemente un nombre que no era el suyo. Predecible e imaginable. Y a lo mejor se alargó el pene unos centímetros. El mundo está lleno de pollones. Y presumía de pijo. Pues fíjate. El caso es que este chico, se convirtió en el rey de chueca. El tercero más leído. Y eso que el nombre de su blog es francamente impronunciable. A lo Mary Poppins y su supercalifr…

Todos parece que hablaban de él. Muchos le comentaban con delectación. A esos el suelo que pisaba, era digno de ser besado. Iago decía que la mierda era buena para el colesterol, y algunos hacían racioncitas para tomar por la mañana en ayunas. Y tenía otros que, lo único que les apetecía es que se tirara desde un barranco. Y se lo decían, sí. De la forma más directa y ruda posible. Con formas que, hacen que, siempre pierdas la razón. O sea, la típica pelea de gallitos, o de egos. Pero todos estaban pendientes de él. Los aduladores que pensaban que con ellos sería distinto y el personaje este caería en las redes de sus encantos, léase un más o menos meteisaca, o un café en La Lupe, y los que ya habían comprendido que, el personaje, iba a seguir siendo personaje, y nunca persona. En el camino hubo heridos. Algunos graves. Hubo algunos a los que enamoró. Sabiendo que, ese amor nunca pasaría de la pantalla. Y cuando te enamoras y ni siquiera quieren conocerte, parece que se rompe algo dentro de uno. Y alguno se rompió.

Y va uno y pone en su blog, que este personaje es un personaje. Que si no es, que si no tiene, que si no, que si no, que si no,… Pero ¿dónde están los es… es… se llama…? Confidencialidad. Peligro de meterse en problemas. Así, cambiamos un personaje por un relato. Algo me gusta de su gesto: lo hace por defender a un amigo. Uno de los heridos por las flechas virtuales. Recuerdo una vez que yo no fui capaz de hacer lo mismo con la misma contundencia. Por eso tiene mi respeto. Pero de momento, no deja de ser un personaje destapado por una historia. Igual de irreales los dos. Igual de dañinos los dos.

Y todos van a hacer leña del árbol caído. ¿Hay algún placer mayor que pisar al ídolo de ayer? Los que hasta hace unos días aplaudían sus post sin apenas leerlos, ahora le apedrean. Todos se unen al linchamiento. Todo vale. Los insultos, las malas formas, el chabacanismo. Todos levantan las banderas de aquellos caídos en la lucha. De los que enamoró. Seguro que todos ellos, lo de las banderas, en su momento, escribirían estas mismas opiniones en sus blogs. O en algún comentario. Seguro que los heridos, recibieron en su momento esos apoyos incondicionales. Y sus amigos, esos, los de banderas, dejarían de visitar y escribir en el blog de Iago. ¿O es que entonces todavía Iago estaba en la cumbre?

Y ahora echo de menos a los amigos de Iago. ¿Dónde están? ¿Por qué no escriben intentando poner otro punto de vista? Al fin y al cabo, presumían de ser sus amigos. ¿O era por que tenían ellos mismos esperanza? ¿O será miedo?

Y luego llega el otro tema. Un científico. Premio Nóbel. Ha dicho que, un día se demostraría que los negros son genéticamente más tontos que los blancos. Eso estaría bien, así, las madres que vayan a tener un niño negro, al saber este dato y comprobar que van a ser menos listos, podrían abortar. Igual que, según el mismo científico, podrían hacer las madres de los que vayan a ser gays. Por eso de los nietos, y las caquitas que se iban a perder como abuelas.

Me voy a por un pelotazo. O los dos que me hacen falta para esconderme detrás de mi cortina de humo favorita.

Me duele la cabeza. El último vodka de ayer, me sentó fatal. ¿O fue Whisky? Oigo en mi cabeza lloros. Y risas. No distingo si los lloros son de los heridos por las flechas, o del personaje. No distingo si las risas son del personaje, o de los lapidadores.

Y mejor, creo que, el lunes, o el martes, o el miércoles… colgaré este post, cuando se me pase completamente los vapores del barril de ron. ¿O fue vodka? No vaya a ser que me equivoque, y lo cuelgue en el blog del fantasma de la ópera.

Mamá, ¿hubieras abortado de saber que iba a ser gay y gustarme la Ginegra? Ains, que mala es la hierba. Sobre todo si la ha pisado una vaca.

Dejaos besar y abrazar, todo será mucho más bonito.





… cuesta lo mismo…

24 09 2007

Descanso.
Ese rato en que todas las mañanas paro en mis actividades. 15 minutos. Ó 20.
Un cigarrillo.
Un café. Cortado, como siempre.
Una mirada perdida en ningún sitio. Podría haber dicho “una mirada perdida en el horizonte”. Pero ahora, hoy, el horizonte es la pared de enfrente. Botellas. Un reloj de propaganda, parado en las 7,37. ¿De la mañana? ¿De la tarde? De ninguna parte.
Mi mente divaga. Como casi siempre.
Doy una vuelta al café. Dos. Tres. Muchas. Despacio
Miro a la camarera. Sigue con la misma cara de amargada que cuando me ha puesto el café. Creo que me ha perdonado la vida. Tiene el ceño fruncido, como si estuviera haciendo fuerzas para… en fin. Y le produce unas arrugas en la cara muy feas. Así no va a ligar. Será que ya ligó. Pero, adhesiones, con ese gesto, no creo que consiga. Suele costar lo mismo tener un gesto agradable y sonriente.
Otra vuelta al café. Un sorbito. Le dije leche fría, y estaba hirviendo. Me quemo ligeramente los labios. Otra vuelta. Un nuevo cigarrillo. Una calada. El humo sube, y sube. Mi mente sigue perdida ahí, donde el humo.
Esta mañana, entré en la oficina. Mi jefe. Entro todo ilusionado por una nueva semana de trabajo. Estimulante. (irónico). Me perdonó la vida.
La ilusión se esfumó.
¿Estará estreñido?
¿No sabrá de la existencia de la sonrisa?
¿Le habrá sentado mal el café de la mañana?
¿Es así?
¿O estará echando cuentas de las horas que perdí estas semanas atrás con lo de mi padre?
Los gastos de la empresa, no aumentarán por sonreír. Por tener una cara agradable. Y yo me ahorraré unos cuantos Maalox.
Me voy al servicio. Una necesidad fisiológica me llama. Me miro al espejo. Pruebo. Cara de mala milk, y cara sonriente. Me cuesta lo mismo. No estoy feliz, no. Pero me cuesta lo mismo sonreír que tener gesto adusto. Incluso es más relajado la primera opción.
Vuelvo a mi asiento. Alto. En la barra. Mi camarera preferida, sigue haciendo amigos. Doy un par de vueltas al café. Un sorbito. Ya se puede tragar. Incluso dentro de unos minutos, podré saborearlo.
- ¿Cuánto es? – me atrevo a decir.
Tengo suerte. Me ha vuelto a perdonar la vida. La miro a los ojos. Sonrío.
Pago.
Vuelvo a sonreír.
Cuesta lo mismo.
Ella no.
Y mi jefe tampoco.
Y él tampoco.


Tengo tentaciones de dejarme llevar por la corriente. Y poner cara permanente de mala leche. Pero la última calada al cigarrillo, la última cortina de humo, me susurra al oído que, cuesta lo mismo. Y que estoy mucho más guapo, sonriendo.

Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.





… y me he levantado esta mañana…

31 08 2007

 

 Me he levantado esta mañana. No había más remedio.
Y he desayunado, frugal, me he afeitado, y me he duchado, como todos los días. A partir de la ducha, he empezado a abrir los ojos con un poco de soltura. Tampoco demasiada, no creáis.
Eso sí, mis neuronas chirriaban. Era un ruido ensordecedor. Intentaban ponerse en marcha, pero no había forma. He pensado quedarme en casa, para engrasarlas un poco con 10 ó 12 horas de sueño extra. Pero entre chirrido y chirrido, una ha conseguido mandarme un mensaje: Alqui, ¡hay que currar! que tienes contento a tu jefe últimamente.
Y he salido de casa.
Tenía dos opciones: coger el coche o no. Y he sido valiente, y no lo he cogido. Más que nada por si al aparcar a 3 km. de mi oficina, me dormía mientras pensaba con que pie salía del coche. Pensaréis… ¡Pero que bobada! ¡Está claro, con el izquierdo! Es cierto, si es fácil, pero mis neuronas, hoy, no se hubieran puesto de acuerdo. Y mientras discutían, pues, hubiera pasado, lo que hubiera tenido que pasar. Y tampoco es cuestión que, un policía tocara en mi cristal, preguntándome por las neuronas que campaban sin ningún miramiento por el prójimo, alrededor del coche. Más que nada, por las discusiones que tienen… hoy trabajas tú, no que lo haces tú, que lo haga la d-53647848, no te toca a ti…
Y como decía antes de perderme en esta discusión posible de mis neuronas, mientras yo echaba un sueñecito en mi coche, ha salido de casa con decisión, para afrontar parte del camino al trabajo andando.
Y empiezo el camino. Primero pensando el orden de mover las piernas. No acababa de coordinarlas bien. Parecía como esos actores que, en una obra de teatro, imitan el paso de los caballos, sobre un palo de escoba. Eso del palo de escoba a modo de caballo… me trae algún pensamiento pecaminoso, pero lo dejaremos para un post erótico que llevo para escribirlo desde que abrí este maravilloso blog.
Decía hace unos minutos, uno más o menos, que empecé a caminar. Las neuronas seguían rugiendo, pero un poco menos. Yo contento. Empezaban a engrasarse. Yo pensando que, este proceso febril de abrir los ojos, e ir empezando a tomar conciencia de la dura jornada de trabajo que me tocaría, pensando que, ya estaba todo hecho.
Y para ejercitar esas neuronas perezosas, he ido pensando un poco en la gente que me encontraba.
Dos mujeres.
Ya de una edad.
Andando a un paso que parecía vivo para ellas. Estaban hablando de regalos que iban a comprar a sus allegados. Que si eso no, porque luego fulanita se mosqueaba porque lo que había comprado a Menganito era mejor, que si… y la verdad es que resollaban. Se les notaba en el hablar que, sus pulmones no daban para las dos actividades. Yo pensando, pobrecitas, mira que no pueden. Si es que los años no pasan en balde. Además, no llevaban la ropa mejor para andar. Ni chándal de Carrefour, ni nada de eso. Unas pequeñas bandoleras cruzadas de derecha a izquierda. Pues si van a andar, que paso más lento llevan.
En esto que, me he ido a fijar en un detalle de las bandoleras. Y me he fijado que ya me sacaban unos cuantos metros. Y me he dado cuenta que, sin hablar, más que conmigo mismo, y eso no vale, no podía seguir su ritmo. Y que tenía unos cientos años menos. Y que…
Pero me he animado enseguida. No he querido dar muchas vueltas a ese bofetón que la vida me ha dado. Ni siquiera he pensado un momento en eso de la paja en ojo ajeno (aunque mejor una paja… pero ese es otro tema) que el tronco en el propio. Ni en mis indudables limitaciones en esta mañana de Agosto. De un Agosto sin vacaciones.
He respirado hondo. He mirado al frente, ya que las señoras había torcido por una calle a la derecha, o a la izquierda. Y he continuado adelante.
Y me he chocado con mi vendedor de la Once de cabecera. He vuelto a comprobar que, los 7, no existen. Y que me ha vendido para todos los sorteos hasta el año que viene, el 2010. Con un poco de suerte, sacaré un reintegro. Pero eso sí, he hecho feliz al vendedor. Todo por hacer feliz a la gente. Porque encima he hecho cola, y la gente se aproximaba porque pensaba que el hombre éste, por la gente que esperaba a comprar, era el que llevaba el Gordo. O el supercupón. O el Cuponazo. O lo que fuera. Ahí le dejé, vendiendo a todo vender. Le he hecho feliz. ¡qué bonito es hacer feliz a la gente! En este caso, un poco caro también. Pero todo por hacer feliz a la gente. (eso creo que ya lo he dicho 4 veces en este párrafo; para autoconvencerme; pero he fracasado)
Y sigo mi camino. Y me encuentro a uno que vende cosas. Hacía tiempo que no le veía. Y se ha parado amable para preguntarme por mi jefe, por la novia de mi jefe, por sus hijos putativos, y por el desarrollo de la berza en el verano de Almería. Y yo detrás de él, veía el autobús. Sí, porque había decidido un poco antes coger un ratito el autobús. Una miradita al susodicho. Una miradita al autobús. Una, y una. Una y una. ¡Huy, que me voy, el autobús! Pero es que…
Y toca correr.
Y si andar era difícil, correr, no te quiero ni contar. De hecho no te lo voy a contar. He reconocido a un joven que suele coger el mismo bus. Joven, joven. Y corríamos a la par. Yo contento. Ahora conseguía correr a la misma velocidad que uno más joven. Mi autoestima por los cielos. Estaba un poco gordito, pero eso daba igual. Un detalle sin importancia. Le eh dejado ganar, para darle ánimos. Le veía que me miraba, como pensando ¡que este me va a ganar! Y hay que hacer feliz a la gente. Además, mientras el llega, a mi me da 3 segundos más para llegar. Pero hay que hacer feliz a la gente.
Y llegué. Y me senté.
Este chico, ha bajado un par de paradas antes. Le he mirado por la ventana. Y me he dado cuenta que, cojeaba. A parte de que llevaba una mochila que, cuando menos, tenía una enciclopedia dentro. Vale. He reconocido mi derrota. Me he cambiado de asiento, me he puesto mirando hacia atrás, y me he echado a llorar.
Pero le he hecho feliz, y eso es lo importante.
Llevo 4 horas repitiéndomelo.
¡Le he hecho feliz!
Y llevo cuatro horas arrastrándome por la oficina.
Pero, ¡Hoy he hecho feliz a 2 personas! Sin contar a las señoras de respirar entrecortado.
Me voy al baño, a seguir llorando un poco.

Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.





… me senté en la silla, y no me caí…

23 08 2007

Me he sentado en la silla. Es más cómodo que sentarse en el suelo. Y me he puesto en frente del ordenador. Es útil si se quiere utilizarlo. He abierto Word, lo que, me parece, significa que me voy a poner a escribir. Miento. Es evidente que ya estoy escribiendo.
Aunque algo no cuadra. Cuando se escribe, se supone que se quiere contar algo. Pero ahora mismo, no tengo nada que contar.
Podría imaginarme una historia. Una historia con unos personajes. Unos personajes que rían, que sufran, que amen. Podría hacer una pequeña historia para reír. O para llorar. Sentimientos. O sexo.
Sí, eso. Una de sexo. Seguro que eso gusta mucho al personal.
No. Mejor ambición. Un personaje egocéntrico. Un personaje que desde joven tenga una cierta inclinación a conseguir que todos los que están alrededor sólo le vean a él.
Ese tipo de personajes gusta. Y si le ponemos en un cuerpo bonito, con una cara bonita, con una posición económica cómoda, aburguesada, aficiones “very cool”, tendríamos a medio mundo aplaudiendo y mirando embobados. Ya sé, le ponemos además una cierta mirada de esas… como la de drácula, para que saque mejor la sangre a todos los que se crucen con él.
Y mejor todavía, juntemos en el mismo personaje, al ambicioso, y el sexo. Hemos hecho una combinación perfecta. Este chico, nuestro protagonista, es ambicioso, le gusta estar siempre por encima de los demás. Le gusta ser el protagonista. Si escribe le gusta ser el más leído. Si juega al tenis, le gusta mandar al contrario en bicicleta a casa. Si estudia, le gusta sacar matricula. Le gusta que le adulen. Le gusta tener muchos amigos, pero que no le digan que se equivoca. Amigos que le aplaudan, que se levanten para recibirle cuando entra en el bareto de la esquina. Y si folla, le gusta follar como el mejor. Tiene cuerpo para ello, y tiene cara para ello. Y tiene pollan para ello. Y culo también. Y eso sí, nadie, ni siquiera su sombra, es capaz de describirle con precisión. Nadie le conoce. Nadie. Ni él. De tanto fingir y mentir, ni él mismo sabe ya quien es. Ni mucho menos cómo es.
Tenemos que dar la replica a nuestro personaje principal.
Otro chico.
Mejor, varios chicos.
Varios chicos que sin saberlo en un principio compiten entre ellos. No se conocen siquiera. Saben apenas de su existencia. Pero tienen algo en común. Todos han quedado deslumbrados por el chico guapo y ambicioso. Todos han sentido un pequeño alfiler espoleando su corazón. Todos han pensado que, aún sabiendo y percibiendo que nuestro protagonista, en esta fase de su vida, hace girar todo alrededor de si mismo, creen ver debajo algo mucho mejor. Y todos creen, que serán ellos los que consigan traspasar la muralla… “abre la muralla… tum, tum…”
Es un argumento digno de una telenovela de las 4 de la tarde. Pasión, celos, lucha. Chicos guapos, porque eso sí, todos son guapos.
Y gana uno. El de la mirada triste. Se siente bien, aunque tuvo muchas dudas por el camino. Incluso casi se retiró de la carrera. Se siente enamorado. Siente que va a traspasar esa muralla… “ tum, tum, ¿quien es?… abre la muralla”. Porque de hecho, todavía no ha traspasado la muralla.
¡Qué bonita historia!
¡Real como la vida misma!
¡Real como cualquier telenovela brasileña!
Voy a preparar una Biblia, y la venderé a cualquier televisión. Y si es colombiana, mejor.

Ana Belén y Víctor Manuel – La Muralla

——

Déjate besar y abrazar, todo será más bonito.





… de amigos y sensaciones…

22 07 2007

¡Por fin es domingo!
¿Es domingo?
Cierto, lo es. Lo dice mi ordenador. Y lo que dice el ordenador, es una verdad inmutable. A veces se equivocan. Muchas veces se equivocan. Pero como lo dice el ordenador, o el Internet, o el vecino del quinto, debe ser cierto. ¿Por qué a veces hacemos más caso a cualquiera que al que tenemos al lado? ¿Por qué nos afecta lo que dice el gilipollas que acabamos de conocer, más, que el que nos conoce un poco y nos quiere? El masoquismo está de moda.

Ya estamos como todos los días. Mis dedos deciden tomar las riendas y visitar rincones que no estaban en el guión.

Respiremos hondo.

Otra vez…

Estoy sentado en mi butaca orejera. Con los pies subidos en el Puff, ese de color marrón, que es un color muy sufrido que pega bien con todo. Con el portátil sobre mis piernas. Unas piernas muy bonitas por cierto. Lástima que no las podáis disfrutar. Mis piernas desnudas. Os indicaría cual es el resto de mi vestimenta, pero esto sería un relato erótico. Y hoy no toca. Mañana posiblemente tocará. Pero hoy no.

En la mesita de mi lado, tengo mi café. Hoy hace mucho calor. Demasiado calor. Hoy toca café con hielo. Y pienso. Recuerdo hace apenas unos meses. Un fin de semana. Un amigo. 4 días. Vivimos en ciudades distintas, muy lejanas. No tenemos muchas oportunidades de compartir días juntos.

Doy un sorbo al café. ¡Qué bien me ha salido hoy!

Una lágrima asoma en mi ojo. Esta vez en el derecho.

 

Algo ha cambiado en nuestra relación. No sé explicarlo. Es cuestión de sensaciones. Sensaciones que de momento no puedo poner en palabras. Pero algo ha cambiado. Creo que le he decepcionado. Algo habré hecho mal. Aquellos días recuerdo que no estaba yo muy bien. Y estaba muy sensible. Tenía la lágrima fácil. En realidad siempre la tengo con según quien. Estaba en aquellos días un poco desanimado, en realidad como últimamente. No son aquellos días solo, son casi todos los días desde hace mucho. Desde hace demasiado. Quizás no tengo ya espíritu de lucha. Y quizás eso. Y otras cosas, hace que canse a los que se acercan a mi. Y puede que todo esto haya hecho que me haya visto como alguien que no merece la pena profundizar más, o seguir compartiendo momentos. O me haya visto como alguien al que hay que cuidar de vez en cuando, y no le apetezca la idea.

Prendo un cigarrillo.

O puede que haya tenido yo alguna reacción equivocada en algún momento. Fue un finde intenso en emociones. En sensaciones contradictorias. Creo que además, quiere que corra demasiado en muchas cosas, y yo no puedo correr. Me caería de morros. Y creedme, tengo una vista muy fea con los morros ensangrentados. Y soy cobarde. Muy cobarde.

Una columna de humo sube. Y sube.

Me gusta ver como se eleva. Las figuras que hace. ¡¡Mira!! Parece que es la cabeza de Sherlock. Y ¡no me lo puedo creer! Es la cabeza de él. ¡Qué guapo es! En fin.

Algo ha cambiado. Hay algo que no alcanzo a comprender. Tengo sensaciones. Algo ha cambiado. Quizás deba recluirme en mi torre de marfil.

Apuro el café. Bajo la pantalla del portátil. Me miro los pies desnudos. Subo otra vez la pantalla, que hemos quedado que el relato erótico iba a ser mañana. Una última calada. Apago el cigarrillo. Me quedo pensando en esta situación. Ojala sean paranoias mías. Y si ha cambiado, que sea para mejor. Y las explicaciones a mis paranoias lleguen un día de estos.

Todo es demasiado complicado.

 

Seco mi lágrima. La del ojo derecho. Apago el cigarrillo. Voy a cerrar el portátil. El relato erótico para mañana. Sí. ¿Os he dicho que tengo unas piernas muy bonitas? ¿Y largas? ¿Y unos pies preciosos? Y que tengo…?

Me he equivocado por un momento. Perdón. Esto es lo que tiene el orujo en el café. Me he pasado en la dosis, ya ahora confundo las cosas. Pensaba que estaba en uno de esos chats, o haciendo mi perfil en alguna de esas páginas. Y lo raro es que no entro en chats, y no tengo perfil en ninguna de esas páginas.

Definitivamente, voy a cerrar el portátil. Algo cambió sí.

Pero antes de cerrar el portátil, dejadme recordaos que, hay que dejarse besar y abrazar, que todo será más bonito. Y yo hoy, necesito esos besos, y esos abrazos, precisamente para que todo sea más bonito.





de dedos que caminan solos…

18 07 2007

Tengo muchas cosas de las que hablar. Muchas palabras, sensaciones se agolpan en mi mente. Pero estoy cansado. Muy cansado.

El trabajo no dignifica, lo juro. Cansa.

No puedo dar ni vueltas a mi café. No puedo hacer siquiera que mi columna de humo preferida, se eleve hacia el cielo, para hablar con los ángeles.

Pero mis dedos tiene hoy vida propia. Solos… escriben. No están guiados por mi maltrecha cabeza.

Esto podría ser otro interludio. Pero menos loco, porque la locura debe ser un poco racional para que sea locura, y mi cabeza no racionaliza hoy. En realidad tampoco lo hace el resto de los días. Pero disimulo. A veces incluso creo que podría haberme dedicado a la escena. Un actor de prestigio y fama, que no es lo mismo. Y firmar autógrafos a la salida del teatro. Ver mi nombre en grandes carteles luminosos en plena Gran Vía… ALQUIMISTA…

Mis dedos siguen escribiendo. Solos. Suavemente se mueven sobre el teclado. Como a veces lo hacen sobre la piel de él. Acariciando esa suave piel. Tomando la temperatura de esos pequeños pezones. De ese estómago tan atractivo… y no tiene cuadrados ni tabletas de chocolate… pero es su estómago… liso, maravilloso. Y esos mismos dedos penetran con delicadeza en el ombligo, su ombligo. Esos mismos dedos que recorren suavemente el contorno de su boca, de sus labios carnosos, humedeciéndose con su saliva. Esos mismos dedos que entran en esa pequeña caverna, cuya lengua los envuelven y humedecen. Esos mismos dedos que luego acarician sus muslos, fuertes, pero sin músculos excesivos, que hacen que él pegue un respingo cada vez que pasan suavemente por su interior. Esos dedos que juegan con sus rodillas, por delante, por detrás. Que llegan a sus pies, y bordea suavemente cada uno de sus dedos. Que hacen cosquillas al pasar casi sin posarse por su planta, que bordean esa pequeña montaña que hace el hueso en el tobillo. Esos dedos que pasean pos su culo, por el culo de él. Que se adentran poco a poco, primero en el desfiladero que hacen esos dos mofletes. Y que más tarde jugarán en la entrada de la gruta.

Esos dedos que…

Esos dedos que escriben solos. Porque estoy cansado. No, esto ya lo había dicho antes. Pero es un hecho. Redundante, pero un hecho. Y él no está ahora. Y como no pueden acariciar estos rincones, no pueden bordear su sonrisa, sus lágrimas, sus orejas, algo tienen que hacer.

Y han decidido escribir.

Y han escrito.

Espero que ahora, quieran ellos solos, dar vueltas a mi café. A su café. A nuestro café. Al café para dos.

¿Quieres tomar café? Mis dedos te invitan.

Y dejaros abrazar y besar, que todo será mucho más bonito.





palabras…

26 06 2007

Estoy en la oficina.
Y necesito ahora mismo gritar. O necesito que alguien me vea cara de pervertido. ¿Necesitaré un menaje a dos en un cubículo del servicio de cualquier antro del mundo mundial?
Llevo ya unas horas en que, la ensalada que soy está absolutamente desaforada. El picante, es el ingrediente que prevalece ahora. ¿O será la locura? Llámalo como quieras. Total, solo son palabras.
Palabras. Sólo palabras.
Estoy desvariando ahora mismo. No recuerdo de lo que me apetecía hablar. Ahora me apetece hablar de palabras. ¿Desvarío? Puede. Pero eso no es malo. Digo yo. Como no es malo que te digan que te corras en el estómago. O en la cabeza… puede que el semen sea un crecepelo eficaz. ¿Y si descubrimos que es eficaz contra la calvicie? Me imagino los anuncios al respecto… pero eso será tema para otro post de café para dos. Por cierto, amanuense, akira, Rubén, socia, Sísifo, silence, Marcos, Lord Yulke… la cafetera da para más tazas… tomemos café… todos juntitos, alrededor de la mesita. Y tú también, sí, sí tú, tú que lees sin dejar tu huella… pasa, hombre, siéntate y échate el azúcar que quieras. ¿Sacarina? Claro hombre, sírvete.
Palabras.
¿Qué hay más bonito que una reunión de amigos alrededor e una mesa con una taza humeante de café? Es verano. También podemos tomar un café con hielo. O un té. Con o sin pastas.
Palabras.
Compartir sentimientos. Vivencias. Dolor. Risas. Es una forma de cambiar de humor. De olvidar las cosas malas. De recordar las buenas. De descargar. De desahogarse. De entregarse.
Palabras.
Unas dichas. Otras escritas. Otras sentidas. Un abrazo es una palabra. Una sonrisa. Una lágrima. Todo son palabras. Todas son formas de compartir.
Palabras.
También son mentiras.  Palabras mal expresadas. A destiempo. Mal interpretadas. Estas son palabras desperdiciadas. Interesadas. Interesadas pero egoístas.
Palabras.
Son gritos. De alegría. De desesperación. Son miedos. Son acciones valientes.
Palabras…

Estoy en la oficina. Solo. No puedo hablar con nadie. Necesito hablar. Llevo tres horas sin abrir la boca más que para beber agua y bostezar. Necesito hablar con alguien. Llamaré a alguien. Si suena tu teléfono, por favor, descuelga, y hablemos. No mires alrededor, sí, sí, puedes ser tú al que llame.

Palabras.

Akira, amanuense, Socia, Ruben, Marcos, Lord Yulke, Sísifo, y tú también… dejaros abrazar y besar, todo será mucho más bonito.





inteludio

26 06 2007

-“venga vámonos”
- “un segundo que meo y nos vamos”
-“venga meo yo también. Esperadnos fuera”

Odio las cabinas que no están cerradas desde el suelo hasta el techo. Se te ven los pies. Si estas cagando se oyen tus pedos. Y si se ven 4 pies y estamos en un restaurante (ya difunto) llamado “Pink Pollo” en medio de Chueca pos es evidente que también hay dentro dos pollas, y seguramente no están en sus pantalones. Un poco evidente, un poco escandaloso.. Pero creo que eso me la puso más dura. Sí, realmente me la puso más dura. En ese baño se habían comido más pollas que periódicos leídos. ¿Sabeis cuando huele a semen pasado por lejia? Es un olor imposible de fabricar. Pero os juro que allí olíaa a eso.

SSShhhh . Silencio. No hagas ruido. Y empujas su cuerpo de 18 años contra la pared del baño y le clavas los dientes en el cuello. Muy despacito. Que se ponga muy cachondo. Y notas algo crecer y algo que te oprime. Y atacas. Ahora creces tu. SShhh silencio. “Te comería la polla aquí mismo”. “Dios hazlo”. No. No me voy a poner de rodillas con mis añitos a comerle la polla al primer niñato para que me pillen y tener que explicar que no, que no soy de una red de prostitución albano kosovar. Pero te la voy a agarrar muy fuerte hasta que me supliques que te la meta.

-“joder que bueno estás”
-“tu si que estás bueno chaval”
- “¿dónde te quieres correr?”
- “joder, en ningún sitio coño”, “qué dices”
- “ ¿no te quieres correr encima mia”
- “ostias, la madre que te parió. No coño. Joder que bajón chaval”
- “correte en mi tripa”

Y el hijo de puta se sube la camiseta y me enseña sus cuadraditos.

No señor. A mi no me pillas friki de mierda

- “Y J. , ¿no sale?”
- “Ahora viene, voy a comprar tabaco”

Y no les he vuelto a ver. Joder “correte en mi tripa”. ¿Tanta cara de pervertido tengo?

Así, más o menos, pasé mi orgullo el año pasado en Madrid. Y vosotros???

Dejaos abrazar, dejaos besar….dejad que se os ponga dura… todo es más bonito ^^

Esto es Madrid…..