¡qué más da cómo lo titule!… al final habla de lo mismo…

11 08 2007

Habrá que hablar de otras cosas.
La mente debe relajarse en algún momento.
Aunque cueste.
Aunque mientras paseo por cualquier calle, de camino al trabajo, o de vuelta a casa, mis pensamientos me lleven siempre, irrenunciablemente a sitios oscuros. Y no a cuartos precisamente.
Pero la mente me lleva al dolor. Me lleva a recordar los momentos de dolor del pasado, cuando mi madre murió, y piensa que el mismo final cercano le espera a mi padre. Se me pasa por la cabeza que, nunca ha sido fácil la relación con él. Y lo será más difícil seguro.
Pero también me lleva la cabeza a mi familia. A que trato tendremos cuando el muera. Siempre he pensado que, es lo único que nos une. Cuando él falte, el contacto se perderá. Y lo malo es que tampoco lo voy a echar de menos. Y esto me lleva a pensar que, si se suele decir que, la familia es lo que queda siempre… ¿A mí que me va a quedar?
Podría aparecer el chico de mi vida. Sería buen momento. Pero ayer, hablando con un amigo, me di cuenta, con los razonamientos que se aplicaba a él mismo, con lo que quería él mismo, que no lo voy a encontrar. No soy atractivo, no tengo nada especial, ni sé ni me apetece entrar en el juego de los perfiles… podría encontrar a alguien que no me llenara… ¿y me tendría que conformar? Sus razonamientos me indicaron lo que iban a pensar cualquiera de los que me podrían conquistar. Es curioso, pero hasta los que dicen no buscar un hombre guapo y escultural, sino que quieren algo más, en realidad lo que quieren es alguien guapo y escultural. En los cánones de cada uno, pero atractivo. No vale el irse conociendo. El cariño que crece. El amor que aparece. Las ganas de vivir juntos y compartir hasta la mierda. Podría ser que esto pudiera llegar… pero como lo negamos de antemano… es preferible a un mete y saca de cuatro meses con alguien estupendo de cuerpo, hasta que nos demos cuenta que, por mucho que queramos, su polla y su culo no nos alegra el alma, no nos hace sentir bien. acompañados. Mimados. Pero da igual. A ese lo sustituiremos por otro igual. Porque no estaremos receptivos a cualquier otra posibilidad. Me di cuenta que… es de noche. Sin luna ni estrellas. Y el amanecer murió antes de nacer.
O podría hacen algunos… conformarse con el primero que parezca interesado. Lanzarme a sus brazos… y así crear una familia. Pero eso es triste… más triste que estar solo.
Conquistar. Ganar. ¿todo se reduce a eso?
Hoy siento que he perdido. Siento que sigue siendo de noche. No veo clarear en el horizonte.
Hoy siento que, marcar cualquier número de teléfono me costaría la vida. Mandar un mail un trabajo inconmensurable.
Perder. Eso es lo que toca.
Y comprobar que, muy a mi pesar, me parezco en las cosas que detesto, a mis padres.
Y comprobar que, no tengo ganas de nada.
Y comprobar que, había que hablar de otras cosas, pero al final hablo de lo mismo. De noche y oscuridad.
Y comprobar que, soy deprimente.
Y comprobar que, esto es una mierda.

Hay que hablar de otras cosas.
Habrá que escribir algo alegre. Echar unas risas.
Pero creo que, eso deberé dejarlo para mañana. O pasado.

Y eso que no he hablado aquí, que ayer vi a mi amiga, la que también tiene cáncer. Y me hundí en la miseria.

Hoy ni me apetece abrazar ni besar. O puede que me apetezca, pero no lo haga, por si siento ese respingo de rechazo. Rechazo no consumado por la educación y buenas maneras.

Pero tú… sí tú… no me hagas mucho caso… y déjate besar y abrazar, que será todo mucho más bonito.





… y la incertidumbre se convirtió es…

8 08 2007
Estoy nervioso.
Estoy histérico más bien.
Y no es por nada. Es la incertidumbre.
¿Hay algo peor que la incertidumbre? Sí, lo hay. Una mala certidumbre.
Y lo malo de todo…

————–

Lo malo de todo es que… la certidumbre se hizo… enfermedad. Se hizo posiblemente cáncer. Mi padre, parece que… tiene cáncer.


¿qué siento?

No lo sé. No sé que siento. No sé como me encuentro.
Sé que tengo que ser fuerte, que tengo que intentar infundir optimismo en mi padre, que es lo más negativo que hay sobre la faz de la tierra.

Y me cuesta. Porque no hace seis meses incineramos a mi madre. Es curioso como parece que a veces, la cabeza, hace su trabajo sin hacer ruido. Mi padre lo llevaba muy mal. Y no es que mientras vivió mi madre su relación fuera de cuento de hadas. Si le oyes a mi padre ahora… sí, lo fue. Pero es un cuento, una fábula que se ha hecho a medida en su cabeza.

Quizás este bulto en el pecho, sea otra fábula a medida. Quizás sus ganas de vivir no sean demasiadas. Me da igual que sea por amor, o que sea por egoísmo, porque necesitaba a mi madre para ir tirando. Pero tengo la impresión de que ese bulto es, un final buscado, de alguna y recóndita forma, para la fábula que se ha creado él en su cabeza.

El poder de la mente…

Y el caso es que nuestra relación nunca ha sido… especialmente fluida.
Pero ahora toca tirar de él…
¿Podré tirar?
Acababa de recobrar poco a poco un estado de ánimo más o menos pasable. Ha sido un espejismo.
¿Qué toca ahora?
Pues mal que me pese… toca sonreír. Toca ser positivo. Toca esperar. Toca… ¡Yo qué sé lo que toca!

Déjate besar y abrazar, que todo será mucho más bonito.





Dando vueltas al café…

25 06 2007
… dando vueltas a la mente.

Me viene a la cabeza, ahora, en estos momentos de tranquilidad, frente a mi café, a mi mesita, en mi butaca preferida, siempre resguardado tras esa cortina de humo, todo lo que he leído estos días en los blogs de Adri y Marcos, de Alex, del resto de esa gran familia compuesta por hermanos, padre, amigos, tíos, novios, novias.

Doy un sorbo a mi café. Cortado con una gota de leche. Pierdo la mirada en el cuadro que tengo en frente. He perdido tantas veces mi mirada en ese cuadro, que apenas lo distingo ya. No me preguntéis que es lo que hay pintado en el lienzo. Recuerdo que lo pintó mi tía. Una de tantas que tengo. Mi tía Ana Mary. No consigo fijar su figura en mi cabeza. Será porque a lo largo de mi vida, no sé si la habré visto 5 veces. No vive en mi ciudad, pero no vive en Australia. Intento visualizar al resto de mis tíos. Los vivos o los muertos. Y apenas puedo recrear en mi mente su figura. A muchos de mis primos, no les he conocido nunca.

Otro sorbito de café. Mi cigarrillo se ha apagado. Necesito otra vez mi cortina de humo. Prendo otro cigarrillo. Necesito su protección.

Recuerdo que tenía miedo hace poco, apenas unos meses, cuando estaba en el funeral de mi madre, y me anunciaron por teléfono la llegada de mi tía. De una de ellas. Otra de ellas. Una vez la había visto. ¿Y cómo es? ¿Cómo la distinguiré? Apenas recuerdo como se llamaba su marido, mi tío, hermano de mi padre. Una lágrima. ¿Todas las familias son iguales?

Al fin me decido a dar una calada a mi cigarrillo. Me gustaría hacer una O con el humo que sale de mi boca, pero no sé. Quisiera que se llevara con ella la tristeza que me da el no ser capaz de comunicarme con mi familia, como esta familia gallega. Tener esa cercanía entre ellos. Haber sabido incluir en ella a tantos amigos.

Recuerdo una frase que leí en el blog de Alex. “Es una familia normal”. ¿Qué es una familia normal? Mi familia es normal, pero no es como esa. Hay tantas familias normales casi como familias existen. En mi familia no hemos sido capaces de incluir a nuestros amigos. Ni los de mis padres, ni los de mis hermanos, ni los míos… ni siquiera a mis tíos. No hemos sido capaces de incluirnos ni siquiera nosotros mismos.

Un suspiro se escapa por mi boca. Un suspiro de frustración. Me doy cuenta que, nunca conseguiré eso. Tengo que pensar que, mi familia es lo único que siempre quedará. Es lo que se suele decir. Es lo que es. Me gustaría crear otra familia, una familia en la que me sienta más a gusto. ¿Seré capaz? ¿Seré capaz de crear una familia dónde un día pueda decir alguien… “A ti te encontramos en el buzón de casa. Pero te cogimos cariño y ahora eres como un hijo para mí”?

Apuro mi café. Una sonrisa se adueña otra vez de mi cara, como hace unos días. Una certeza ha aparecido en mi mente. Alex, Marcos, Mar, Belén, Iria, Iván… todos saldrán adelante. Todo saldrá bien. Un montón de amigos fueron a pasar la noche de San Juan con Marcos. Un montón de amigos estarán pendientes de todos ellos. Todo saldrá bien.

Mi cigarrillo se ha consumido. Recuesto la cabeza en la butaca. Es el momento de soñar. Con cosas felices, con cosas alegres.

Déjate besar y abrazar, todo es más bonito.