Habrá que hablar de otras cosas.
La mente debe relajarse en algún momento.
Aunque cueste.
Aunque mientras paseo por cualquier calle, de camino al trabajo, o de vuelta a casa, mis pensamientos me lleven siempre, irrenunciablemente a sitios oscuros. Y no a cuartos precisamente.
Pero la mente me lleva al dolor. Me lleva a recordar los momentos de dolor del pasado, cuando mi madre murió, y piensa que el mismo final cercano le espera a mi padre. Se me pasa por la cabeza que, nunca ha sido fácil la relación con él. Y lo será más difícil seguro.
Pero también me lleva la cabeza a mi familia. A que trato tendremos cuando el muera. Siempre he pensado que, es lo único que nos une. Cuando él falte, el contacto se perderá. Y lo malo es que tampoco lo voy a echar de menos. Y esto me lleva a pensar que, si se suele decir que, la familia es lo que queda siempre… ¿A mí que me va a quedar?
Podría aparecer el chico de mi vida. Sería buen momento. Pero ayer, hablando con un amigo, me di cuenta, con los razonamientos que se aplicaba a él mismo, con lo que quería él mismo, que no lo voy a encontrar. No soy atractivo, no tengo nada especial, ni sé ni me apetece entrar en el juego de los perfiles… podría encontrar a alguien que no me llenara… ¿y me tendría que conformar? Sus razonamientos me indicaron lo que iban a pensar cualquiera de los que me podrían conquistar. Es curioso, pero hasta los que dicen no buscar un hombre guapo y escultural, sino que quieren algo más, en realidad lo que quieren es alguien guapo y escultural. En los cánones de cada uno, pero atractivo. No vale el irse conociendo. El cariño que crece. El amor que aparece. Las ganas de vivir juntos y compartir hasta la mierda. Podría ser que esto pudiera llegar… pero como lo negamos de antemano… es preferible a un mete y saca de cuatro meses con alguien estupendo de cuerpo, hasta que nos demos cuenta que, por mucho que queramos, su polla y su culo no nos alegra el alma, no nos hace sentir bien. acompañados. Mimados. Pero da igual. A ese lo sustituiremos por otro igual. Porque no estaremos receptivos a cualquier otra posibilidad. Me di cuenta que… es de noche. Sin luna ni estrellas. Y el amanecer murió antes de nacer.
O podría hacen algunos… conformarse con el primero que parezca interesado. Lanzarme a sus brazos… y así crear una familia. Pero eso es triste… más triste que estar solo.
Conquistar. Ganar. ¿todo se reduce a eso?
Hoy siento que he perdido. Siento que sigue siendo de noche. No veo clarear en el horizonte.
Hoy siento que, marcar cualquier número de teléfono me costaría la vida. Mandar un mail un trabajo inconmensurable.
Perder. Eso es lo que toca.
Y comprobar que, muy a mi pesar, me parezco en las cosas que detesto, a mis padres.
Y comprobar que, no tengo ganas de nada.
Y comprobar que, había que hablar de otras cosas, pero al final hablo de lo mismo. De noche y oscuridad.
Y comprobar que, soy deprimente.
Y comprobar que, esto es una mierda.
Hay que hablar de otras cosas.
Habrá que escribir algo alegre. Echar unas risas.
Pero creo que, eso deberé dejarlo para mañana. O pasado.
Y eso que no he hablado aquí, que ayer vi a mi amiga, la que también tiene cáncer. Y me hundí en la miseria.
Hoy ni me apetece abrazar ni besar. O puede que me apetezca, pero no lo haga, por si siento ese respingo de rechazo. Rechazo no consumado por la educación y buenas maneras.
Pero tú… sí tú… no me hagas mucho caso… y déjate besar y abrazar, que será todo mucho más bonito.