… y el mismo café cortado sin leche de humor…

2 08 2007

Mnl me da la excusa perfecta para darle vueltas al café hoy.

 Es un café de mañana, un pequeño descanso en el agobio del trabajo. ¡Qué bien me vendo! ¡Como nadie! Menos mal que nadie me puede llevar la contraria en lo del agobio del trabajo, así me vendo mucho mejor…

 Y para venderme mejor… el agobio del trabajo ha convertido el café de mañana… en café de tarde.

 El humor.

 Un sorbito de café. Ya sabéis, cortadito con una miaja de leche.

 El otro día, en mi último café, tocó una gotita de leche humorística. Imaginé una historia. Una historia que implicaba que, un padre homófobo, que había rechazado a su hijo por gay, de repente, salía del armario. Dejaba a su mujer. Y se encaminaba a legalizar una relación con otro hombre.

 Enciendo un cigarrillo. Mi cortina de humo.

 Y nos reímos con la historia. David por los suelos del susto. Mnl nos recordaba en un comentario que, esta situación no es tan rara. Y que vivirla no tiene ninguna gracia. Todavía hay muchos hombres y mujeres homosexuales que están casados. Que se casaron porque no creyeron ver la posibilidad de vivir como su condición sexual les indicaba. O para disimular y acallar rumores. O porque se lo negaban. O porque no podían estar solos, y ante la posibilidad de poder vivir con otra persona de su mismo sexo, buscaron una solución en un matrimonio tradicional. Y no ya viven ellos una mentira, sino que meten en su mentira a su mujer y a sus hijos.

 Doy vueltas al café. Un sorbito. Cierro los ojos y paladeo su sabor. Una calada.

 Me meto en la piel de esos hombres. Perdonadme, soy hombre, y me cuesta menos. Y siento el miedo que lleva a tomar esa decisión. Siento dentro de mí,  la presión que había, y aún hay en algunos ambientes contra los homosexuales. El desprecio. El rechazo. O la agresión. El miedo ciega. No ves otra salida. Recuerdas esa chica que te sonríe por las mañanas en la parada del autobús. Esa compañera de trabajo. Esa amiga de toda la vida y que está enamorada de ti, pero a la que nunca has hecho caso, en ese sentido, porque eres gay. Y un día la empiezas a hacer caso. Y un día la sonríes de esa forma en la que se sonríe para conquistar. Un beso en la mejilla. Un piquito. Las lenguas entran en juego. Pedida. Boda. Invitados. Corbata en trozos. O calzoncillos. Liga de la novia. ¡¡Vivan los novios!! Noche de bodas. El alcohol… una buena disculpa. Luna de miel. Te concentras, piensas en tu compañero de cuarto en el colegio mayor, y… cumples. Así se llama, así se dice, cuando se trata de una obligación. Y la quieres, nadie lo niega. Como quieres a los hijos que llegan. Pero… no.

 Un sorbito de café. Lo apuro. Me levanto pongo la cafetera otra vez. Otra taza. Una gotina de leche. Hoy no es de humor.

 Un día, no puedes más. Los tiempos cambian, o el miedo ya no puede reprimir lo que uno es. Internet. Citas de sexo, sólo sexo. Una mamada. Otra. Un cuarto oscuro, la esquina oscura del parque de tu ciudad, los servicios de la estación. No puedes seguir. Ves que otros viven su sexualidad, que no tienen miedo. Y un día te preguntas… ¿Por qué no?

 Otro cigarrillo. Una calada profunda. Una vuelta al café. Dos. Tres. La mirada perdida en el cuadro de enfrente. Mi tío pintaba. Me regaló un cuadro. Un sorbito.

 Pienso en la mujer. En los hijos. Intento meterme en su piel. En su corazón. Un día llega tu marido, tu padre y te dice…

 ”Inés, niños, soy gay… y he decidido  vivir como tal”.

 Le miras con cara de asombro. Respondes en ese momento a muchas cosas. Las disculpas. La poca pasión. Las miradas huidizas. Las excusas. Las salidas y entradas a deshoras… “el trabajo”. Las excusas. Las miradas. Piensas que, todo ha sido una mentira. Que llevas viviendo 20 años con una persona que, no te ha hecho más que mentir. Que no le conoces. Que nunca le has conocido. Echas la vista atrás, y ves que… todo es mentira. Las palabras, los besos, las caricias, el sexo… el amor. Ves que lo está pasando mal al decírtelo, pero tú lo estás pasando peor. Todo es mentira. TODO ES MENTIRA. Recuerdas esas salidas extemporáneas cuando se reunían con los amigos y salía el tema de los gays. Incluso se mostraba como el más homófobo. Incluso llegó a decir que, si su hijo lo fuera, le echaría de casa. O le llevaría a un psicólogo. Qué era antinatural. Que si el culo, que si la procreación, que si… ¡¡TODO ES MENTIRA!! Echas una lágrima, dos, pero tienes hijos. Y tienes que tirar hacia delante. Por ti. Por ellos. Muchos días lloras en tu habitación. Él se va. Él ha pensado cuando lo decía, cuando tomaba la decisión. Puede que él incluso ya haya buscado una pareja. Pero a ti te han dado un bofetón que no te esperabas. Y encima, piensas que… ¡¡todo es mentira!! Y que además, te has dejado engañar durante tantos años… Y puede incluso que, un hijo tuyo lo sea, pero no te hayas atrevido a contarlo a tu marido porque sabes su opinión en contra de los gays. Pero él es gay. No lo entiendes. ¡¡Todo es mentira!! Y te preguntas… ¿ahora qué?

 Una última calada. Apago el cigarrillo. Mi cortado con un poco de leche. Es leche sin humor.

 Esta mañana leí en un blog, el de Guideon22, que a veces pensaba en casarse con una mujer. Eran momentos de bajón, pero en algún momento lo ha pensado. Todavía hoy, hay mucho miedo. Tenemos mucho miedo. Deberíamos conseguir que, ningún gay piense nunca en esa posibilidad, aunque sea en un momento de bajón. Que viva su sexualidad dee la forma que estime oportuno, más o menos abierto. Pero que no piense nunca en esa mentira.

 No es fácil luchar contra los elementos. Por eso suelo decirle a Marcos, que le admiro. Lo ha tenido en contra casi todo, en su familia, y ha salido adelante sin dejar de ser él. Tiene 18 años. Pero es digno de elogio. Tiene suerte por tener los amigos que tiene. Por Alex, por Adri, por Iván, por los tíos, primos, somanitas, y demás miembros de esa gran familia, y otros muchos amigos que no sabemos sus nombres. Pero aún así, es difícil romper, y seguir con tus convicciones. E irte a vivir con otra familia, por mucho que sepas que eres bien recibido, y que lo hacen de corazón. Por mucho que sea tu mejor amigo. No sé.

 Me levanto. Sigamos con mi trabajo. Estos cafés, al final, siempre consiguen que me asome alguna lágrima. Soy un llorón.

 Déjate besar y abrazar, todo será mucho más bonito.

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 Blogoteca:

Guideon22:

http://blogs.chueca.com/spotlessmind/

Marcos, Iván e Iria:

http://polbosconcachelos.blogspot.com/

Mnl:

http://viatgefinselmai.blogspot.com/





Dando vueltas al café…

25 06 2007
… dando vueltas a la mente.

Me viene a la cabeza, ahora, en estos momentos de tranquilidad, frente a mi café, a mi mesita, en mi butaca preferida, siempre resguardado tras esa cortina de humo, todo lo que he leído estos días en los blogs de Adri y Marcos, de Alex, del resto de esa gran familia compuesta por hermanos, padre, amigos, tíos, novios, novias.

Doy un sorbo a mi café. Cortado con una gota de leche. Pierdo la mirada en el cuadro que tengo en frente. He perdido tantas veces mi mirada en ese cuadro, que apenas lo distingo ya. No me preguntéis que es lo que hay pintado en el lienzo. Recuerdo que lo pintó mi tía. Una de tantas que tengo. Mi tía Ana Mary. No consigo fijar su figura en mi cabeza. Será porque a lo largo de mi vida, no sé si la habré visto 5 veces. No vive en mi ciudad, pero no vive en Australia. Intento visualizar al resto de mis tíos. Los vivos o los muertos. Y apenas puedo recrear en mi mente su figura. A muchos de mis primos, no les he conocido nunca.

Otro sorbito de café. Mi cigarrillo se ha apagado. Necesito otra vez mi cortina de humo. Prendo otro cigarrillo. Necesito su protección.

Recuerdo que tenía miedo hace poco, apenas unos meses, cuando estaba en el funeral de mi madre, y me anunciaron por teléfono la llegada de mi tía. De una de ellas. Otra de ellas. Una vez la había visto. ¿Y cómo es? ¿Cómo la distinguiré? Apenas recuerdo como se llamaba su marido, mi tío, hermano de mi padre. Una lágrima. ¿Todas las familias son iguales?

Al fin me decido a dar una calada a mi cigarrillo. Me gustaría hacer una O con el humo que sale de mi boca, pero no sé. Quisiera que se llevara con ella la tristeza que me da el no ser capaz de comunicarme con mi familia, como esta familia gallega. Tener esa cercanía entre ellos. Haber sabido incluir en ella a tantos amigos.

Recuerdo una frase que leí en el blog de Alex. “Es una familia normal”. ¿Qué es una familia normal? Mi familia es normal, pero no es como esa. Hay tantas familias normales casi como familias existen. En mi familia no hemos sido capaces de incluir a nuestros amigos. Ni los de mis padres, ni los de mis hermanos, ni los míos… ni siquiera a mis tíos. No hemos sido capaces de incluirnos ni siquiera nosotros mismos.

Un suspiro se escapa por mi boca. Un suspiro de frustración. Me doy cuenta que, nunca conseguiré eso. Tengo que pensar que, mi familia es lo único que siempre quedará. Es lo que se suele decir. Es lo que es. Me gustaría crear otra familia, una familia en la que me sienta más a gusto. ¿Seré capaz? ¿Seré capaz de crear una familia dónde un día pueda decir alguien… “A ti te encontramos en el buzón de casa. Pero te cogimos cariño y ahora eres como un hijo para mí”?

Apuro mi café. Una sonrisa se adueña otra vez de mi cara, como hace unos días. Una certeza ha aparecido en mi mente. Alex, Marcos, Mar, Belén, Iria, Iván… todos saldrán adelante. Todo saldrá bien. Un montón de amigos fueron a pasar la noche de San Juan con Marcos. Un montón de amigos estarán pendientes de todos ellos. Todo saldrá bien.

Mi cigarrillo se ha consumido. Recuesto la cabeza en la butaca. Es el momento de soñar. Con cosas felices, con cosas alegres.

Déjate besar y abrazar, todo es más bonito.





lágrimas…

22 06 2007
Sentado en mi butaca preferida, un cigarrillo se consume en mis dedos. La mirada perdida en ningún sitio.

Una cortina de humo…

Mis ojos lloran. Desde ayer. Doy vueltas al café. Café para dos.
Al otro lado de la mesita, un desconocido. Ayer le conocí. Aunque no está. Ayer se fue. Se fue antes de que le pudiera conocer. Adrián. Adri. 18 años.
Leí. Ayer leí. Casi todo su blog. Lo compartía. Con un gran amigo, Marcos. Su sombra. Yo no tengo un amigo así. Él compartía todo con él. Incluso su familia. Yo no tengo un amigo así. Adrián. Adri.

Una cortina de humo…

Al otro lado de la mesa, un conocido. Después de un día de llorar, de tener el alma encogida, ya no es un desconocido. Ha sido capaz de hacerme sentir. Y si siento, no es un desconocido. Se ha colado dentro de mi espíritu. No hay muchos como él.

Una cortina de humo…

Muchas veces pienso, si me muriera ahora mismo ¿Quién me recordaría dentro de unos días? ¿A quien he calado tanto como para que llore mi ausencia dentro de un mes? Procuro no contestarme, mientras vuelvo a dar vueltas al café. Simplemente pierdo mi mirada en el humo que persistente, se sigue elevando del cigarrillo que ahora descansa en un abarrotado cenicero. Creo que no me gustaría la respuesta.

Algo he hecho mal. Algo ha hecho bien Adri. Su impronta perdurará en muchas personas. Su espíritu.

Doy vueltas al café. Su aroma inagotable impregna toda la habitación. ¿Un terrón de azúcar? ¿o dos?

La amargura de una pérdida, puede convertirse, debe convertirse en un revivir de las personas queridas. Un trocito de su ser, un trocito de Adrián, ha entrado dentro del corazón de todos a los que ha querido. Un pedacito que hará nacer, en esos corazones, un mar de flores, de múltiples colores. Un mar de vida. Un mar de amor.

Mis ojos lloran. Al otro lado de la mesita, en la butaca, una sonrisa.

Una mueca se apropia de mi cara. Una sonrisa acaba por apropiarse completamente de mi cara. Es lo que querrían los que nos quieren, aunque se vayan. Porque nos quieren. Y no podemos defraudarles. Debemos seguir. Duele. Pero debemos seguir.

Un sorbo de café. Una calada. Una sonrisa.

tras la cortina de humo…

Déjate besar y abrazar… todo es más bonito.

http://www.facendoamona.blogspot.com

Nota: Este blog no está ya abierto al público. Pero no quiero quitar el enlace. De alguna forma, este blog sigue en la mente y el corazón de todos los que tuvimos la suerte de leerlo.