y el armario le pilló con la boca abierta…

4 07 2007

- Mamá, me voy.
- Hugo, ven, a ver como te quedan esos pantalones nuevos. Así saludas a Vicentita.
- Hola, Dña. Vicenta – Hugo se acercó a la butaca donde estaba sentada Vicenta, la amiga de su madre, para darla dos besos.
- ¡Pero que alto estás! ¡Sí tienes barba ya! – dijo maravillada Vicentita, al notar que Hugo rascaba cuando le dio los besos.
- Vicenta, pero que cosas dices, que tiene ya 22 años. El Domingo cumple 23 – apunto la mamá de Hugo.
- Huy, ya me parecía… fíjate que no le echaba más de 18 años..
- ¡Vicenta!
- Bueno señoras, me voy ya que llego tarde. Me están esperando los amigos.
- Déjame ver… sí, te quedan bien los pantalones. Me gusta ese color naranja.
- Mamá, son rojos.
- No nos pondremos de acuerdo… jajajajaja
- Huy, pero si llevas el culo al aire – apuntó Vicenta.
- Dña. Vicenta, que llevo bóxer, cualquiera que le oiga, pensará que se me ven los pelos del culo.
- Bueno, tu me entiendes. Pues ten cuidado que sabes que he oído en la tele que hay mucho marica suelto, a ver si te la van a meter… ya sabes…
- ¡Doña Vicenta! – Hugo no sabía si morderla, reírse, o salir corriendo.
- ¿No serás un marica de esos? – preguntó Vicenta interesada.
- ¡Vicenta!
- ¡Habría que meterles a todos en la cárcel!
- Vicenta, que cosas dices… – pero Vicenta no callaba.
- No, Jimena, es cierto. Esos maricas por ahí, metiendo…. eso…. ya sabes… puaggggggg… por ahí… y por allá… besando a otros hombres… barba con barba… puaggggg…
- ¡Vicenta! Pero mira que eres retrógrada…
- Pero Hugo, tú no serás de esos ¿verdad? – volvió a insistir Vicenta.
- Pues sí – Hugo no pudo aguantar – Pues sí, soy gay. Marica. Homosexual. Puto. De la otra acera. Y unos cuantos sinónimos más que podría citar ahora. ¿Pasa algo? Yo estoy muy feliz así. Mamá… lo siento… no quería decírtelo así… ¿a quien vas a llamar? ¿A papá? Mamá, bueno, déjame explicarte… no se lo digas todavía… No estoy preparado. De hecho no pensaba decírtelo a ti hasta que tuviera 49 años. Y a papá cuando yo tuviera ya 79. ¡¡Mamá!! – la desesperación se apropiaba por momentos de Hugo… ¿Por qué no se habría contenido? ¡Qué buen momento para quedarse callado. Su plan primero era mucho mejor. ¿qué diría su padre?
- ¡Calla! – acabó de marcar, se quitó el pendiente de la oreja para hablar más cómoda, y miró a Vicenta que todavía no había podido cerrar la boca del susto.
- ¿Pedro? Cariño… oye que no te preocupes. Hugo ya sabe que es gay. Sí, sí, me lo acaba de decir. No hace falta que te preocupes por buscar la forma de decirle que es gay. Ya se ha dado cuanta él solo. Sí, sí… no te preocupes. Ha sido él solito quien se ha dado cuenta. Vale, sí… ya le digo que mañana vamos a comer para celebrarlo. Vale, le digo que lleve a su novio. Vale… sí… te quiero… respira ya hombre… ¿Ves como acabaría por darse cuenta el solito? ¡Y tú preocupado porque no se daba cuenta! Ya te dije que era más listo de lo que tú creías… vale.. Un beso.

Los papeles cambiaron. Vicenta pasó a tener la boca cerrada. De hecho calló redonda desmayada. Hugo era el que se le había dislocado la mandíbula y no podía cerrar la boca. Sus ojos miraban incrédulos a su madre. Su madre sonreía orgullosa. Se levantó del sofá, y le beso profusamente.

- ¿No ibas a llegar tarde? No hagas planes para mañana, ya has oído a papá.

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Déjate abrazar y besar… todo será más bonito.